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lunes, 16 de diciembre de 2013

Hemimelia fibular

La hemimelia fibular es una deficiencia longitudinal congénita de las extremidades caracterizada por la ausencia pacial o completa del peroné. La prevalencia de la enfermedad se estima en 1/50.000. En algunos estudios se ha descrito un predominio en hombres, pero en otros casos se describe una distribución por sexos equitativa. 

Dos tercios de los casos presentan afectación unilateral, con el peroné derecho afectado más frecuentemente que el izquierdo. La agenesia de ambos peronés ocurre raramente. La HF puede variar desde una ausencia parcial de peroné, con apariencia de extremidades aparentemente normal (10% de los casos), a ausencia total de peroné con acortamiento grave del fémur, tibia curvada, arqueamiento de las piernas, inestabilidad de la articulación de la rodilla y del tobillo, y un déficit significativo de los tejidos blandos. La deficiencia funcional principal está provocada por la diferencia en la longitud de las piernas, en los casos unilaterales, o por enanismo asimétrico en los casos bilaterales.

La magnitud de la deformación tiende a incrementarse con el crecimiento por una importante limitación de crecimiento dentro del hueso afectado. En ocasiones, la HF se asocia con el acortamiento congénito de fémur. Pueden darse otras anomalías esqueléticas. En raras ocasiones, la HF se asocia a malformaciones esqueléticas: anomalías del ojo como anoftalmia o anomalías de la cámara anterior del ojo, anomalías cardíacas, displasia renal, trombocitopenia, esquisis toracoabdominal, espina bífida y, muy raramente, déficit intelectual. La deficiencia fibular es una de las manifestaciones del síndrome fémur-peroné-cúbito, y puede estar presente en algunos trastornos asociados a anomalías cromosómicas. 

La etiología de la enfermedad no está clara. Probablemente, la deformación está provocada por interrupciones durante el periodo crítico del desarrollo embrionario de las extremidades, entre las semanas 4 y 7 del embarazo. Como posibles causas se han sugerido: disgenesia vascular, infecciones virales, traumatismos, así como influencias ambientales. En un porcentaje muy pequeño de casos se ha descrito un historial familiar con un modo de herencia autosómico dominante y una penetrancia incompleta. 

El diagnóstico se basa en el examen clínico y en rayos-X. Se ha descrito el diagnóstico prenatal de la HF. El diagnóstico diferencial incluye el síndrome de bandas amnióticas, la embriopatía por talidomida y las displasias y disostosis esqueléticas graves con afectación asimétrica de las extremidades inferiores. El manejo requiere un enfoque multidisciplinar. El tratamiento ortopédico ayuda a corregir la diferencia de longitud de las piernas, y en los casos bilaterales corrige el enanismo asimétrico. En los casos menos graves, con hipoplasia del peroné mínima y diferencia en la longitud de las piernas leve, pueden utilizarse zapatos especiales y/o plantillas de acomodación para igualar la longitud de las extremidades. En los casos leves, la epifisiodesis en el lado contralateral (normal) es también una opción de tratamiento. En los casos de desigualdad de piernas moderada, es posible realizar un alargamiento de extremidades, pero esta opción tiene riesgo de complicaciones y puede requerir múltiples procesos reconstructivos. En raras ocasiones, para casos de discrepancia longitudinal de las extremidades grave o ausencia completa de peroné cuando el pie no es funcional, puede considerarse la amputación con protetización en la infancia temprana. Habitualmente, la deficiencia fibular es una condición benigna, aunque en casos graves puede ser debilitante. Con la cirugía pueden conseguirse resultados aceptables. En el caso de presentación sindrómica, el pronóstico dependerá de la naturaleza de las anomalías asociadas.

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Psoriasis

La psoriasis es una alteración del sistema inmunológico que se manifiesta en la piel y en las articulaciones. Se trata de una enfermedad crónica inflamatoria con afectación sistémica, para la que de momento no existe curación definitiva. La enfermedad suele evolucionar a brotes, puede desaparecer durante meses o incluso años, y volver a aparecer en los mismos sitios del cuerpo o en otros, alternando períodos con más o menos lesiones con otros sin ellas. No es contagiosa, pero es hereditaria, ya que existe una predisposición genética a padecerla (uno de cada tres pacientes con psoriasis tiene algún familiar afectado), y multifactorial, porque puede ser desencadenada o exacerbada por diversos factores ambientales o el estrés.

Las lesiones más comunes y características de la psoriasis son las llamadas placas. Estas suelen ser lesiones redondeadas y eritematosas, la piel se enrojece con motivo de alguna inflamación, con más o menos escamas blanquecinas en su superficie que se desprenden con facilidad. Hay veces que la enfermedad, en lugar de escamas, se manifiesta con acúmulos de glóbulos blancos (leucocitos) que generan pus, lo que se conoce como pústulas. Otro de los síntomas de esta enfermedad es el fenómeno de Koebner, que se caracteriza por la aparición de lesiones propias de una determinada dermatosis en las zonas de presión o traumatismo. Un mismo paciente puede tener varias formas clínicas de psoriasis a lo largo de la vida, pero según la zona donde se localicen las lesiones se pueden distinguir distintos tipos de psoriasis.

Es una enfermedad autoinmune, se produce porque los linfocitos T, células que contiene la sangre para la defensa del cuerpo contra las infecciones, se activan indebidamente. Esta activación produce una vasodilatación, lo que se manifiesta con el típico color rojo de las lesiones y, por otro lado, desencadena un incremento de las células de la capa inferior de la epidermis, las encargadas de ir renovando la piel. Este proceso de recambio celular suele durar entre 28 y 30 días, pero en las personas con psoriasis se reduce a tres días, motivo por el cual aparecen las escamas blanquecinas y se produce una descamación exagerada.

La psoriasis es una enfermedad sistémica que puede desencadenar en otros problemas de salud. En los últimos años se ha demostrado que la psoriasis moderada o grave se asocia a otras amenazas como la dislipemia, diabetes e hipertensión arterial. Son una serie de comorbilidades que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares como la arteriosclerosis y, como consecuencia de ella, el infarto de miocardio. La patología más asociada a la psoriasis es la artritis psoriásica, una enfermedad que añade dolor, inflamación y dificultad de movimiento de las articulaciones.

Existen tratamientos muy efectivos que modulan el sistema inmunitario y que permiten controlar la enfermedad. El tratamiento siempre debe ser individualizado, según el patrón de presentación y la gravedad de los síntomas, y sin olvidar las circunstancias personales, socioeconómicas, laborales, psicológicas y familiares de cada paciente. La consulta de enfermería de atención primaria se basa en varios objetivos para cubrir las necesidades de salud del paciente con psoriasis:
  1. Conocer las necesidades de salud de una persona con psoriasis. 
  2. Proponer una valoración que asegure la revisión de los aspectos susceptibles de alterarse. 
  3. Completar y mejorar la calidad asistencial de estos pacientes, en atención primaria, a través del diseño de un Plan de Cuidados.
Una gran variedad de tratamientos han sido desarrollados con la finalidad de controlar y reducir los síntomas, pero la terapia tópica es sin duda el tratamiento de elección. En los casos en los que la enfermedad es severa o inestable se opta por una terapia más agresiva como el tratamiento sistémico o la fototerapia.

La finalidad de estos tratamientos es mejorar la calidad de vida del paciente con psoriasis, reduciendo principalmente los síntomas de picor, xerosis (sequedad de piel) y tirantez, a la vez que el número y duración de los brotes.

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Presentación slideshare sobre la psoriasis: